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LOS ROSARIO 40 AÑOS POR TODO LO ALTO

Los Rosario no solo son “Los Hermanos Bomba”, sino que anoche le pusieron una “bomba” al escenario del teatro United Palace, provocando la descarga de una explosión musical cuyas ondas expansivas se sintió en toda la ciudad de Nueva York, en la celebración de sus 40 años en la música.

 

 

Con una producción muy bien llevada, a cargo de Camilo Then, cimentada en elementos visuales sustentables en una adecuada línea gráfica, la ilustración documental sobre la historia y la vida de Los Rosario, el montaje del espectáculo aniversario transcurrió con un vigor y energía indetenible, que expresaba con propiedad los fundamentos en los que esta agrupación se ha apoyado a través del tiempo.

 

Con solo hacer acopio de su extenso y amplio repertorio, habida cuenta de  que se trata de la orquesta que mayor cantidad de temas éxitos de merengue graba año tras año, a los Rosario les resultó fácil mantener vivo el interés de la gente, desde el primer acorde cuando aparecieron en el escenario, luego de la magnífica introducción que le hizo la producción.

 

Demasiada música viva sin desperdicio y sin fecha de vencimiento, como dicen uno de sus temas.

 

La gente se le ponía de pies a cada momento, porque resultaba imposible quedarse sentado bailando en la butaca.

 

Y de otro modo modo no podía ser, porque la dinastía Rosario se ha apoyado siempre en un ritmo muy peculiar, fresco y contagioso, que han exportado, creando influencias en otras latitudes, como se puede verificar en el hecho de que el llamado “merengue bomba” de Puerto Rico, no ha sido más que una extensión del estilo Rosario.

 

En la noche hubo muchos momentos de emoción. Empezando por el segmento dedicado a Pepe Rosario, el fenecido mentor y guía e la orquesta en sus inicios. El público se hizo cómplice de la emotividad reinante.

 

Hubo participación de Rosario de nueva generación, como Rafeli Rosario, al que también se le cedió espacio, pero el momento más impactante de todos, fue cuando se produjo la sorpresiva aparición de Toño Rosario, saliendo del pasillo central en la parte de atrás de la platea, poniendo a toda la sala de pies a vibrar de emoción.

 

Un re-encuentro muy valorado por la concurrencia, debido a que aunque era algo reclamado y esperado, no se había dado ese junte entre los hermanos.

 

Y Toño como siempre con su “caché” y su estilo, con una especie de abrigo de bisón, y sus trenzas a manera de corona imperial, como todo un emperador japonés. No hay quien pueda con el estilismo de el Kuko en un escenario. Su solo “outfit” es ya un show.

 

Pues allí estuvo compartiendo con sus hermanos, con los cuales interpretó dos de sus mas emblemáticos temas.

 

Fue una noche singularísima, que aunque abarcó  más de dos horas, el tiempo lució corto por la vitalidad escénica y el ritmo que tenía la producción musical, donde Los Rosario no quisieron contar con invitados, como se estila en estos tiempos  que algunos estelares llevan “sorpresas” a sus shows (que a veces les roban el show, como le sucedió a Romeo en su concierto en el MSG, que llevó a Mozart la Para, y un pequeño hijo de este que pusieron a cantar se robó al público, según las diferentes reseñas qsue se nhan hecho)

 

Los Rosario silo invitaron a su hermano Toño, que es parte de la familia, e hicieron muy bien en no apoyarse en las figuras de otros, para un hacer “un combo” de esos que venden en la Barra Payán.

 

 

Un éxito que también corresponde no solo a la popularidad y al poder de arrastre de los integrantes de este legendario grupo de merengue, sino también por igual de la empresa  Alberto Management Manager, que se empleó a fondo para abarrotar un teatro que en los últimos había manifestado resistencia a llenrse.

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